A la "cuesta" le cuesta

22/01/2014

A la cuesta le cuesta.

...Y como el que no quiere la cosa ya estamos en plena cuesta de Enero. Antes de comenzar a bromear nos acordaremos de todos aquellos que sufren esta cuesta todo el año, personas con las que nos solidarizamos y a las que enviamos todo nuestro cariño y apoyo.

Dicho esto... La cuesta de enero es algo tan tradicional como la propia Navidad, es algo incluso entrañable, como si fuera de la familia. Vamos¡ si yo fuera alcalde le pondría ese nombre a alguna calle de la ciudad. Calle La Cuesta de Enero. No me digan que no suena bien¡ Y como el turrón, cada año vuelve a casa por...( detrás de la) Navidad

Si tuviéramos que definir este concepto lo haríamos de la siguiente forma:

La cuesta de Enero: Dícese de el período post-navideño que transcurre en el mes en cuestión a través del cual se nos atraganta todo aquel capricho que en cualquier otra época del año y estando soltero nos daríamos. Porque nos nos engañemos... ni rebajas ni leches¡ Toda compra puede ser abortada gracias a la famosa cuesta de Enero. ¿Que te hace falta un pantalón? ¡ El mes que viene, que estamos en la cuesta de Enero!, que los calcetines se trasparentan y están llenos de patatas ¡así te ventilan los pies, hasta que no se pase la cuesta de Enero ni hablar! - “Tengo que echar gasolina. ¿No puedes ir andando? Es que son 15 km¡ Pues te compras unas deportivas baratas en el mercao y haces deporte¡”

Ahi¡¡¡ ¿qué sería de Enero sin su famosa cuesta? Es que no rima ni casa con ningún otro mes. Prueben: ¡¡ La cuesta de Octubre¡¡ ¿no me digan que no suena mal? Sin embargo Enero...enero sí que suena como lo último de Pablo Alborán... es que llega incluso a enamorarte.

No la desprecien, no la esquiven, no se resistan porque aunque pongan mucho esmero, en estas fechas, siempre se toparán con la Cuesta de Enero.

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