MANDUQUEANDO

23/12/2013

Mi post de hoy no habla de nada relacionado con el sonido, sino que os quiero hablar como padre.

Soy  papi de dos criaturas maravillosas. La mayor de casi 4 años y el pequeño de apenas 6 meses.

Cuando nació la mayor, era tan tremenda que la única forma de conseguir que durmiera era poniéndola en la mochila portabebés, la misma que nos regalaron, de la marca Manduca, por cierto, o en brazos. Ambas soluciones muy esclavas pero efectivas. 

Este “instrumento de dormir” no fue santo de devoción de familiares y amigos cuyas críticas no tardaron en llegar, y como era mi mujer quien casi siempre la dormía yo me sumé a ellas.

Al nacer el niño , de carácter más tranquilo, se dormía en brazos y lo pasábamos a la cama, pero los esfuerzos de su hermana para jugar con él le despertaban y poco rato dormía. Así pues un día cogí  la manduca en pleno verano y empecé a dormirlo por la calle. 2 horas por la mañana, 2 horas por la tarde... Andando sin parar, sin rumbo fijo y descubriendo rincones de la ciudad que nunca había visto. Paseando a orillas del mar mientras la brisa salina acariciaba su cara y yo refrescaba los pies, subiendo por zonas de monte donde el fresco de los arboles y el cantar de los pájaros hacían más llevadero el sueño. En medio del tráfico con el run run de los coches de fondo que tanto le gusta... Cansado,esclavo y, por supuesto, criticado, claro!

Cuando llegó  el frío se me quitaron las ganas de callejear, así que cambié las calles por las habitaciones de casa,  manduca para allá y manduca para acá, de pié dando vueltas por el salón, la cocina, el cuarto del niño…Y un día, mientras me ponía la manduca para propiciar el sueño de mi pequeño,  mi hija de casi 4 años quiso subirse a ella, y lo consiguióí! Casi no cabía... Y en ese preciso instante me di cuenta de dos cosas importantes:

-Que los años pasan muy rápidos y ya no es una bebé

-Y que nunca más la podré llevar en la Manduca.

Por tanto hoy ya poco importan los comentarios externos, quiero disfrutar de poder llevar a mi hijo en la manduca todo lo que pueda. Sentir como posa su carita en mi pecho durmiéndose escuchando el latir acompasado de mi corazón y cogiendo mi brazo pues son momentos que cuando crezca nunca más se repetirán. Ver como tu hijo te espera por las noches para su momento manduca, aunque solo tenga 6 meses, es una alegría.

Así que animo a todos los padres a que hagan lo que su corazón sienta y se aparten de la opinión ajena, que se guíen por sus sentimientos. Y sí, estoy escribiendo este post de pié con el niño durmiendo en la Manduca. Cuando cenaré? Que más da.

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