PALABRAS AMADAS, PALABRAS ODIADAS

13/06/2014

¿Que magia tendrá una simple palabra como para que nos encante pronunciarla o por el contrario nos “reviente” decirla ? Debe ser aquello de la composición cacofónica de la misma. En el primero de los casos, ese pseudo placer al que nos referimos puede ser debido al coqueto baile que se produce entre lengua y dientes y el seductor roce contra el paladar lo que nos hace encontrarnos bien al pronunciar esas palabras. Palabras con las que nos sentimos a gusto por cómo suenan y por lo que evocan.

 

Como ocurre en el caso de los maestrillos -que cada cual tiene su librillo-, cada locutor tiene sus propias preferencias, es decir, cada cual tiene igualmente palabras afines y vocablos duramente resistentes y maltrechos que les acompañan de forma inseparable a lo largo de toda su vida profesional. Palabras que, en definitiva, tienen una difícil pronunciación y que convierten ese baile que mencionábamos al principio en un atrolladero de dientes, lengua y paladar formando entre todos ellos un complejo nudo del que muchas veces cuesta salir.

 

Por no extender mucho la historia veamos algunos ejemplos prácticos de esas palabras tocadas por el diablo.

 

 

  • “Asesoramiento”. Palabreja fea donde las haya, no por su significado como es lógico sino por lo extensa que es. Nada menos que 6 sílabas ,dos de ellas seseantes y seguidas. Palabras como esta suelen romper el ritmo de una locución y provocan que las vocales que quedan en medio de tanta S queden como apagadas, aisladas, condenadas al casi silencio.
  • “Anatomopatológico”. Otra de mis preferidas que suele ir precedida de las palabras “el estudio”. Mi cerebro se ralentiza cuando intenta decir con normalidad “el estudio anatomopatológico” a una velocidad normal. Expresión que suele acabar con la repetición varias decenas de veces de la frase donde vaya inmersa.
  • “Todas las palabras que comiencen por R si la anterior ha terminado en S”, por ejemplo “Las Rosas”. Esta es una de las más comunes a todos los mortales ya que técnicamente su pronunciación es imposible si no se hace una breve pausa entre ellas. Hacer caso omiso de esa pausa es tener un accidente grave en el interior de tu boca. Afortunadamente existe una regla en Locución Profesional que nos permite eliminar la dicción de la letra S justo antes de decir la R, como si en realidad dijésemos La Rosas, aunque fonéticamente no queda mal.
  • “Descuento”. Alguien dirá '¿qué tiene de complejo esa palabra?'. Nada, a no ser que vaya precedida del adverbio “De” y nos exijan cierta velocidad, en cuyo caso también produce un cierto enresevamiento en la boca. “aproveche hasta un 25% DE DEscuento”

 

 

 

Pero no todas son palabras “endemoniadas” , hay otras en cambio que son dulces como “Tarta” o llenas de emoción y sentimiento como “Anhelo” cuya hache intercalada facilita la respiración dejando salir sus sílabas sin esfuerzo alguno, o “Lechazo” cuya intensidad casi insinúa que estés locutando sentado a la mesa del restaurante, o “Turrón” que te recuerda lo entrañable de la Navidad, o “Azahar” que mientras sale de tus labios puedes estar oliendo su intenso aroma o “Cerveza” donde la lengua baila al son de la C, la R y la Z y ahora en verano apetece a cualquiera!

 

En fin, que esto del lenguaje, como diría un buen humorista de la tele, es algo muy loable, lo hable quien lo hable.

 

Y a vosotros ¿Qué palabras se os resisten y cuales amáis?

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