Sobre comas y acentos va usted a leer y otras cosas que también ha de "meter".

25/11/2013

La historia de nuestra existencia está llena de grandes inventos: la rueda, la fotografía, la bombilla, la cerveza, el calzoncillo de pata larga... todos ellos inventos que nos han hecho la vida más fácil y cómoda. Pero si hablamos de cosas que nos han facilitado la vida no podíamos dejar de lado el lenguaje, pues gracias a él , y desde el principio de los tiempos, el ser humano ha podido usarlo para avanzar y evolucionar en conjunto y así no reducir su existencia a la triste individualidad. La escritura, a través de los signos y letras, nos permite crear patrones que nuestro cerebro decodifica cuando se dispone a leer previa educación y entrenamiento para entender en tiempo real lo que otra persona quiere transmitirnos sin necesidad de abrir la boca. Las letras, unidas unas a otras, permiten construir palabras y enlazando las palabras construimos frases de carácter inteligente. (bueno esto último en algunos casos no se da). Pero es de vital importancia conocer muy bien cada signo si lo que queremos es decir algo utilizando el lenguaje escrito, porque dependiendo de cómo usemos los signos habremos dicho una cosa u otra completamente distinta.

Veamos un par de ejemplos.

Comencemos por las COMAS, sí, ese simbolito que contribuye a que no muramos de asfixia en una oración extremadamente larga. Veamos en la siguiente frase la importancia de este símbolo ortográfico: “Señor, muerto está, tarde llegamos”. Como puede apreciarse, el uso correcto de las “comas” permiten analizar el contenido de lo que se quiere expresar con esta frase. Podríamos imaginar una escena en la que un apóstol se dirige al Maestro y le increpa con resignación que ya no se puede hacer nada por la persona que yace entre ellos.

Ahora veamos la misma frase sin comas: “Señor muerto esta tarde llegamos”. De un plumazo – y nunca mejor dicho – nos hemos cargado al Maestro y al apóstol, y en contrapartida resucitado a un muerto con el que pretendemos entablar conversación y al que le decimos que llegaremos tarde no se sabe bien a que cita. ¿Curioso verdad?

Ahora hablemos de las TILDES y los ACENTOS (esos grandes desconocidos). Lo primero sería explicar con claridad y concisión qué diferencia a ambos conceptos. El Acento sería la fuerza de voz que recaería sobre una sílaba concreta en una palabra. Por ejemplo en la palabra Torpeza el acento o fuerza de voz recaería sobre la vocal E. Y si tuviéramos que definir lo que son las Tildes diríamos que se trata de la representación gráfica de un acento (el rayajito que ponemos encima de una vocal) Pero he aquí la gran cuestión... ¿llevan todas las palabras Acento? SI. ¿Llevan todas las palabras Tilde? NO. Bueno puede parecer difícil pero no lo es. Leyendo de nuevo el cuaderno de “Lengua” del niño podremos dilucidar y recordar cómo y cuándo se usa cada uno de ellos. Pero vayamos, como en el caso de las comas, a un ejemplo práctico. Y para ello analicemos la siguiente frase: “...En tiempo de los Apóstoles, los hombres eran tan bárbaros que se subían a los árboles para comerse a los pájaros”. Si observamos las vocales fuertes estarían marcadas por una Tilde señalando así qué vocal llevaría la voz sonante en cada palabra. El resumen creo que está bastante claro. Hace muchos años, cuando todavía no había llegado el imperio McDonalds, los hombres pues... comían lo que había, pajaritos y otras cosas de la madre tierra. Hemos “tildado” cada una de las palabras con su correspondiente sombrerito. Veamos ahora cómo sonaría esta frase si no pusiéramos correctamente las tildes. A continuación verán sombreada en negrita y mayúscula cada vocal en la que recaería la fuerza de voz si no pusiéramos las tildes correctamente a esa frase: “En tiempo de los apostOles, los hombres eran tan barbAros que se subían a los arbOles para comerse a los pajAros”. Si lo han leído con las indicaciones correctas, en este momento estarán esbozando una ligera sonrisa mientras piensan “¡¡ qué mala leche tiene este tío, jejejej ¡¡”

Y es que todo está inventado por y para algo. Por ello en esta profesión agradecemos profundamente que nos envíen textos “encomados y tildados”, pues ha quedado demostrado que cuando no se ponen correctamente los signos , querido amigo, ¡¡ la hemos cagado ¡¡

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